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TIPOS DE DEFICIENCIAS

Existen los siguientes tipos de discapacidad: física, psíquica, sensorial e intelectual o mental.

Cada uno de los tipos puede manifestarse en distintos grados de discapacidad, y una persona puede tener varios tipos de discapacidades al mismo tiempo, con lo cual encontramos un amplio abanico de personas con discapacidad.

Discapacidad física

Artículo principal: Discapacidad física

La discapacidad física se puede definir como una desventaja, resultante de una imposibilidad que limita o impide el desempeño motor de la persona afectada. Esto significa que las partes afectadas son los brazos y/o las piernas.[2]

Criterios de identificación

Las causas de la discapacidad física muchas veces están relacionadas a problemas durante la gestación, a la condición de prematuro del bebé o a dificultades en el momento del nacimiento. También pueden ser causadas por lesión medular en consecuencia de accidentes (zambullido o accidentes de tráfico, por ejemplo) o problemas del organismo (derrame, por ejemplo).[2]

Discapacidad sensorial

Intérprete de lengua de señas para la discapacidad auditiva

Artículo principal: Discapacidad auditiva
Artículo principal: Ceguera
Artículo principal: Baja Visión

La discapacidad sensorial corresponde a las personas con deficiencias visuales, a los sordos y a quienes presentan problemas en la comunicación y el lenguaje. Existen baremos para marcar distintos grados de discapacidad sensorial, por ejemplo en el caso de la discapacidad auditivia (hipoacusia) tenemos:

  • Audición normal, para percibir sonidos mínimos de entre 10-15 dB.
  • Audición limítrofe 16-25 dB.
  • Pérdida supèrficial 26-40 dB.
  • Pérdida moderada 41-55 dB.
  • Pérdida moderada a severa 56-70 dB.
  • Pérdida severa 71-90 dB.
  • 90 o más pérdida profunda.

 

Criterios de identificación

Son patologías muy importantes de considerar dado que conllevan graves efectos psico-sociales. Producen problemas de comunicación del paciente con su entorno lo que lleva a una desconexión del medio y poca participación en eventos sociales. También son importantes factores de riesgo para producir o agravar cuadros de depresión. Un diagnóstico y tratamiento precoz son esenciales para evitar estas frecuentes complicaciones.[3]

Causas

La deficiencia auditiva (hipoacusia) puede ser adquirida cuando existe una predisposición genética (por ejemplo, la otosclerosis), cuando ocurre meningitis, ingestión de medicinas ototóxicas (que ocasionan daños a los nervios relacionados a la audición), exposición a sonidos impactantes o virosis. Otra causa de deficiencia congénita es la contaminación de la gestante a través de ciertas enfermedades, como rubéola, sarampión, sífilis, citomegalovírus y toxoplasmosis, además de la ingestión de medicamentos que dañan el nervio auditivo durante el embarazo, problemas de incompatibilidad sanguínea, o de infección bacterial, meningitis, fiebre tifoidea, difteria
La pérdida de la visión puede ocurrir debido a herimientos, traumatismos, perforaciones o vaciamiento en los ojos. Durante la gestación, enfermedades como rubéola, toxoplasmosis y sífilis, además del uso de substancias tóxicas, pueden ocasionar esta discapacidad en el niño.[2]

Discapacidad psíquica

Artículo principal: Discapacidad psíquica

Se considera que una persona tiene discapacidad psíquica cuando presenta “trastornos en el comportamiento adaptativo, previsiblemente permanentes”.[4]

Criterios de identificación

La discapacidad psíquica puede ser provocada por diversos trastornos mentales, como la depresión mayor, la esquizofrenia, el trastorno bipolar; los trastornos de pánico, el trastorno esquizomorfo y el síndrome orgánico.[4] También se produce por autismo o síndrome de Asperger.

Discapacidad intelectual o mental

Artículo principal: Discapacidad intelectual

Si bien es cierto, el término Discapacidad Intelectual no ha sido definido como tal, en la actualidad el concepto más empleado es el que propone la AAMR (American Association on Mental Retardation) en su edición de 1992 “El retraso mental se refiere a limitaciones sustanciales en el funcionamiento intelectual. Se caracteriza por un funcionamiento intelectual inferior a la media, que coexiste junto a limitaciones en dos ó más de las siguientes áreas de habilidades de adaptación: comunicación, cuidado propio, vida en el hogar, habilidades sociales, uso de la comunidad, autodirección, salud y seguridad, contenidos escolares funcionales, ocio y trabajo. El retraso mental se ha de manifestar antes de los 18 años de edad”.

1. El funcionamiento intelectual hace referencia a un nivel de inteligencia inferior a la media. La concepción de inteligencia que se maneja a este respecto es la propuesta por Gardner, quien habla de la existencia más que de una capacidad general, de una estructura múltiple con sistemas cerebrales semiautónomos, pero que, a su vez, pueden interactuar entre sí. En cuanto al uso de un coeficiente de inteligencia, de uso común, para que se pueda hablar de discapacidad intelectual debe estar por debajo de 70 y debe producir problemas adaptativos.

2. La habilidades adaptativas hacen referencia a la eficacia de las personas para adaptarse y satisfacer las exigencias de su medio. Estas habilidades deben ser relevantes para la edad de que se trate, de tal modo que la ausencia de ellas suponga un obstáculo.

3. Lo normal es que una discapacidad intelectual significativa se detecte ya en edades tempranas.[2]

Dificultades de la definición de 1992

Es por todos conocido el rigor metodológico que subyace a las pruebas de C.I., de tal forma que al obtener una puntuación significativamente baja, esto es C.I.= 70 o menos, se da por hecho que se cumple el primer requisito de limitaciones sustanciales en el funcionamiento intelectual. La problemática al hablar de “habilidades adaptativas es la dificultad en la práctica, de sustentar con el mismo rigor las “limitaciones” en las 10 de las mencionadas áreas, así que resulta un tanto artificial el segundo requisito pues no hay instrumentos que lo evaluaran.

Definición de la AARM (edición de 2002)

La Asociación Americana de Retraso Mental, propone una nueva definición que intenta salvar la dificultad de evaluación de las habilidades adaptativas e incorpora nuevas precisiones, y si observamos, continua refiriéndose a la discapacidad intelectual, como retraso mental, pero el camino del cambio conceptual está dado al grado de generar las condiciones que llevarán a la AAMR a modificar su propio nombre: AAIDD (American Association on Intellectual and Developmental Disabilities), por lo que se espera que en la próxima edición se erradique de una vez el término de “retraso mental”

“Retraso mental es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y la conducta adaptativa tal como se ha manifestado en habilidades prácticas, sociales y conceptuales. Esta discapacidad comienza antes de los 18 años” (Luckasson y cols., 2002, p. 8).

La conducta adaptativa no es sólo otro término, implica el conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas aprendidas por la persona para funcionar en su vida diaria, por lo que no basta sólo un funcionamiento intelectual significativamente bajo: también ha de sustentarse la conducta adptativa significativamente baja. Para tal fin existen instrumentos estandarizados como lo son el ICAP, CALS y el ALSC.

Causas

  • Factores genéticos, como en el caso del síndrome de Down, es decir trisomia del cromosoma 21.
  • Errores congénitos del metabolismo, como la fenilcetonuria.
  • Alteraciones del desarrollo embrionario, en las que se incluyen las lesiones prenatales.
  • Problemas perinatales, relacionados con el momento del parto.
  • Enfermedades infantiles, que pueden ir desde una infección grave a un traumatismo.
  • Graves déficits ambientales, en los que no existen condiciones adecuadas para el desarrollo cognitivo, personal y social.
  • Accidentes de tráfico.
  • Accidentes laborales.
  • Enfermedades profesionales.
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